viernes, 18 de diciembre de 2015

ESTUDIOS DE DISCIPULADO PARA NUEVOS CREYENTES



INTRODUCCIÓN



 


1. MÓDULO I. LOS PRIMEROS PASOS


Con estos temas podrás comprender acerca de la importancia de preocuparte por tu vida espiritual y de cómo puedes asegurarte de que estás empezando a obedecer a Dios de acuerdo a lo que enseña la Biblia

 

Temario

1. La salvación







2. Qué sucede al ser salvo








3. La seguridad de la salvación








4. El bautismo






5. La cena del Señor






6. El cielo


 

 



2. MÓDULO II. EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL


Ahora que ya conoces de Cristo y que Él es tu Salvador personal, aprenderás cómo puedes empezar a creer espiritualmente, a tener una comunión más íntima con Dios.
 

Temario

1. La vida cristiana





2. La oración





3. La Biblia






4. Lo que implica estudiar la Biblia







5. El ayuno










6. La tentación y restauración






7. Las pruebas






3. MÓDULO III. COMPARTIENDO LA FE


Ahora que conoces de Cristo tienes una gran responsabilidad: Compartir tu fe con todas las personas que te rodean, esa es la voluntad del Señor; este módulo te capacitará para poder hacerlo

1. Qué es el evangelio

 

 

2. Cómo evangelizar

 









2. El campo misionero

 



4. MÓDULO IV. LA FAMILIA DE LA FE
 

Tal vez alguna vez te has preguntado porqué los cristianos nos reunimos consistentemente, este módulo no sólo responderá a esta y otras preguntas, sino que te ayudará a comprender mejor por qué es tan importante que tu te reúnas fielmente.

1. Qué es la iglesia

 



 

2. Por qué es mportante la iglesia

 

 

3. Cómo se organiza la iglesia

 

 

4. Cómo se sostiene la iglesia

 

 


 

 

5. La disciplina de la iglesia

 




5. MÓDULO V. EL ESPÍRITU SANTO
 

Jesucristo prometió estar siempre con su iglesia y lo hace por medio del Espíritu Santo, así que ahora vamos a aprender acerca de la importancia de Él para nuestra vida.

1. Quién es




 

2. Cuál es su obra en tí

 



 

3. El fruto y los dones del Espíritu Santo

 


 

4. El uso de nuestros dones





 


6. MÓDULO VI. LA MAYORDOMÍA


Un mayordomo  es un administrador que debe cuidar, preservar y hacer crecer aquello que se le encomienda, por eso ahora aprenderemos que es lo mismo que Dios espera que hagamos con nosotros mismos.




1. La mayordomía de tu vida

 




 
2. La mayordomía de tu tiempo
 



 
3. La mayordomía de tu cuerpo
 




 

martes, 26 de abril de 2011

El cristiano y el vino

INTRODUCCIÓN

Este es un tema importante para la vida cristiana, la claridad con la que es enseñado en la Biblia, nos hace saber qué debemos o podemos hacer respecto al consumo del vino.

I. CUESTIONES GENERALES

Una de las primeras cosas que debemos de saber es que la palabra vino se utiliza en la Biblia tanto para nombrar al sarmiento, como al jugo recién exprimido y al que ya está fermentado.

1. "El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto , se perdió el aceite" (Joel 1:10).
2. “Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino , sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos” (Hageo 1:11).
3. “Así ha dicho Jehová: Como si alguno hallase mosto en un racimo, y dijese: No lo desperdicies, porque bendición hay en él; así haré yo por mis siervos, que no lo destruiré todo” (Isaías 65:8).
4. "Yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite" (Deuteronomio 11:14).
5. “Mantequilla de vacas y leche de ovejas, con grosura de corderos, y carneros de Basán; también machos cabríos, con lo mejor del trigo; y de la sangre de la uva bebiste vino ” (Deuteronomio 32:14).

En la Biblia se usan varios términos para referirse al vino, son los siguientes:

A. En el Nuevo Testamento:

1. Oinos. Comúnmente se refiere al vino fermentado, a menos que el contexto indique lo contrario como en Mateo 9:17.

Era la bebida habitual de los griegos (Romanos 14.21 “Bueno es no comer carne, ni beber vino , ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite”
2. Gleukos. Vino dulce, jugo de uvas, mosto, vino sin fermentar (Hechos 2:13 “Mas otros, burlándose, decían: “Están llenos de mosto (gleukos)” .
3. Sikera. Es una palabra prestada del hebreo shekar que significa licor, sidra, "bebida fuerte”. (Lucas 1:15 “porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra , y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre”).
4. Oxos. Vinagre, vino agrio; podía estar hecho de zumo de uva o de otras bebidas fermentadas; cuando se mezclaba con agua era una bebida común entre los pobres y los soldados romanos.

B. En el Antiguo Testamento:

1. Yáyin. Literalmente significa “efervescer” y se refiere al vino fermentado. (Génesis 9:21 nos dice de Noé: “…y bebió del vino , y se embriagó , y estaba descubierto en medio de su tienda”. Dios prohibió a los sacerdotes tomar vino (YAYIN) antes de entrar al santuario (Levítico 10:9, Ezequiel 44:21). Esto tenía una razón de ser: "PARA PODER DISCERNIR ENTRE LO SANTO Y LO PROFANO..." (Levítico 10: 10).
2. Tirósh . Jugo (mosto) de uva recién exprimido, conocido el mejor vino, se le llamaba: Vino nuevo. El “tirosh” puede llegar a fermentarse de manera natural si no es consumido (Oseas 4:11 “Fornicación, vino y mosto quitan el juicio”).
3. Shekar. Literalmente "bebida fuerte" , licor. Denota cualquier bebida embriagante como la sidra o la cerveza con un porcentaje de contenido alcohólico entre un 7 y un 10 por ciento en volumen. No podía ser una bebida alcohólica, porque no hay evidencia de la existencia de licores destilados en la antigüedad. Estaba hecho de frutas o cebada. Este término puede incluir vino como en el Salmo 69:12 (Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, y me zaherían en sus canciones los bebedores); pero generalmente se usa en combinación con él ("vino y sidra") para abarcar todas las variedades alcohólicas.
4. Chemer/Chamar. Vino tinto. La palabra "comunica la idea de “espumar”, como en el proceso de fermentación, o cuando es vertido. Se deriva de la raíz Chamar, que significa “hervir” (Isaías 27:2 “En aquel día cantad acerca de la viña del vino rojo” ). Como en Deuteronomio 32:14 “Mantequilla de vacas y leche de ovejas, con grosura de corderos, y carneros de Basán; también machos cabríos, con lo mejor del trigo; y de la sangre de la uva bebiste vino).
5. Asis. Jugo fresco de uva, recién pisado. Sin fermentar (Joel 3:18 “Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto , y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim”).
6. Chomets. Vinagre, que está hecho de vino o de otras bebidas fermentadas y usado como condimento o, cuando es mezclado con agua, tiene un ligero contenido alcohólico (Salmo 69:21 “Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre ”).
7. Shémar. Posos del vino. Vino que se ha mantenido en los posos, y por tanto vino viejo (Isaías 25:6 “Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados”).
8. Sobe. Bebida, licor, vino (Oseas 4:18 “Su bebida se corrompió; fornicaron sin cesar; sus príncipes amaron lo que avergüenza”).
9. Mamsak. Vino mezclado. Es una mezcla de vino y agua con especias que incrementan sus propiedades estimulantes (Proverbios 23:30 “Para los que se detienen mucho en el vino , para los que van buscando la mistura ).
10. Méseg. Agua con vino (Cantares 7:2 “Tu ombligo como una taza redonda que no le falta bebida . Tu vientre como montón de trigo cercado de lirios).
En la época de Jesucristo no había agua potable como la tenemos en la actualidad, lo común era beber "vino", es decir, el jugo de uva recién exprimido (mosto), y por supuesto el que lograba fermentarse de manera natural (vino ligero, limpio, fresco, afrutado), no como el de la actualidad que es sometido a procesos que aumentan el grado de alcohol.

En la época de Jesús el vino fermentado que se conocía, no rebasaba en grados a lo que hoy es una cerveza (3º a 6° +-) ; sin embargo, finalmente en exceso, tenía efectos embriagantes.

Lo común en la antigüedad no era "prohibir" el beber "vino" (con las características ya dichas), porque además se diluía en agua, desde 3 porciones de agua a 1, hasta 10 o 20 a 1; lo “normal” era que incluso los niños lo hicieran.

II. EL PROBLEMA DEL VINO MODERNO

El vino moderno tiene un grave problema, el contenido de alcohol etílico agregado en los procesos de elaboración.

El alcohol etílico es una sustancia química, tóxica que ingerida en exceso provoca cambios inmediatos en la personalidad. Es una droga potente, actúa como narcótico y sedante, que llega rápidamente al cerebro para producir sus efectos negativos

La cantidad de alcohol que contienen las bebidas es variable. Sin embargo, el problema no es tanto por la bebida alcohólica que se consuma, sino por la cantidad de alcohol que está concentrada en la sangre del bebedor.

La cerveza contienen menores concentraciones de alcohol, pero si esta es ingerida en grandes cantidades, logra niveles en la sangre igual de nocivos que otras bebidas.

El alcohol funciona como un “sedante moral” que deprime la conciencia y quita las inhibiciones normales: Los tímidos comienzan a hablar, a cantar, a bailar y aun a pelear. El alcohol quita los frenos impuestos por la conciencia, por el complejo de inferioridad y por otras inhibiciones."

Para un cristiano, su cuerpo es templo del Espíritu Santo (1ª Corintios 3:16), y sabe que debe de guardarlo de cualquier cosa que lo contamine y le haga daño, sólo basta leer algunos pasajes bíblicos para darnos cuenta de los efectos dañinos del alcohol, por ejemplo nos enseña:
1. Que el vino no debe de controlar nuestro cuerpo (Efesios 5:18)

a) “No os embriaguéis con vino , en lo cual hay disolución ; antes bien sed llenos del Espíritu” (Efesios 5:18).

2. Que no hay que mirarlo con el deseo de beberlo, pues traerá serias consecuencias (Proverbios 23:29-35 “vino yayin )

a) “v.29 ¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos?. V.30 Para los que se detienen mucho en el vino , para los que van buscando la mistura . v31 No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente; v. 32 mas al fin como serpiente morderá, y como áspid dará dolor.

Se empieza por algo suave y se termina buscando algo más fuerte. Hay un disfrute al principio y una sensación de placer; pero al final, hará daño, al principio se genera tolerancia que luego nos llevará a necesitar mayores cantidades.

v.33 Tus ojos mirarán cosas extrañas, y tu corazón hablará perversidades . v.34 Serás como el que yace en medio del mar, como el que está en la punta de un mastelero. v. 35 Y dirás: me hirieron, mas no me dolió; me azotaron, mas no lo sentí; cuando despertare, aún lo volveré a buscar ”

Qué terribles son las alucinaciones y la sensación de creer que todo se mueve a nuestro alrededor.

b) “¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!” (Isaías 5:11).

3. Que hace que una persona no tome buenas decisiones

a) “Fornicación, vino y mosto quitan el juicio ” (Oseas 4:11).
b) “Pero también éstos erraron con el vino , y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio” (Isaías 28:7-8).
c) “y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber” (Joel 3:3).

4. Que no debemos incitar a nadie a beberlo

a) “!Ay del que da de beber a su prójimo ! !!Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez!” (Habacuc 2:15)

Ay de aquel que embriaga a una persona para abusar de ella.

5. Que no se debe de acudir a banquetes y participar en las bebidas que llevan a emborracharse

a) “Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías” (1ª Pedro 4:3) .

6. Que quien sirve al Señor no debe beber vino

a) “Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino , no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas” (Tito 1:7)

El alcohol etílico es como las demás drogas potentes; la adicción es rápida. Produce de inmediato una dependencia casi insuperable y provoca el deterioro gradual de la salud, que puede dividirse en:

A. CONSECUENCIA FÍSICAS

1. Diversos tipos de cáncer (garganta, laringe, esófago y estómago)
2. Hepatitis alcohólica
3. Cirrosis
4. Pancreatitis
5. Ulceras estomacales
6. Impotencia, frigidez
7. Hipoglucemia (En diabéticos)
8. Problemas en los riñones
9. Derrame cerebral
10. Fallos cardiacos
11. Síndrome alcohólico fetal (Produce deformación y retraso mental)
12. Estados de coma
13. Polineurítis
14. Muerte

B. CONSECUENCIA QUÍMICAS

1. Amnesia
2. Depresión
3. Epilepsia
4. Delirium tremens
5. Esquizofrenia
6. Psicosis
7. Síndrome de Korsakoff
8. Demencia alcohólica
9. Suicidio

C. CONSECUENCIA SOCIALES

1. Rechazos
2. Despidos
3. Soledad
4. Ruina económica
5. Falta de higiene
6. Violencia
7. Separaciones
8. Accidentes
9. Gastos sanitarios y médicos, imprevistos
10. Vagancia
11. Delincuencia
12. Cárcel

Cuando el Señor Jesús es acusado en Mateo 11:19 "Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos", el énfasis no es que fuera un tragón o borracho, sino que se sentaba a disfrutar de la mesa de gente considerada "indeseada". El término "comilón y bebedor" era una acusación, por eso no hay una defensa de Él, también lo acusaron de estar endemoniado, lo cual, evidentemente no era verdad (Juan 10:20 ).

Por qué bebé la gente, alguien escribió lo siguiente:

1. Tomamos por felicidad y llegamos ser infelices
2. Tomamos por alegría y llegamos a deprimirnos
3. Tomamos por sociabilidad y llegamos a ser argumentativos
4. Tomamos por sofisticación y llegamos a ser ofensivos
5. Tomamos por amistad y hacemos enemigos
6. Tomamos para dormir y nos levantamos sin descanso
7. Tomamos por fuerzas y nos sentimos débiles
8. Tomamos medicinalmente y adquirimos problemas de salud
9. Tomamos para relajarnos y obtenemos temblores
10. Tomamos por valentía y nos atemorizamos
11. Tomamos para obtener confianza y terminamos siendo dudosos
12. Tomamos para facilitar nuestra conversación y ni siquiera podemos hablar claro
13. Tomamos para sentirnos celestiales y terminamos sintiéndonos infernales
14. Tomamos para olvidar y somos perturbados perpetuamente
15. Tomamos por libertad y terminamos siendo esclavos
16. Tomamos para olvidar los problemas y los vemos multiplicarse
17. Tomamos para poder enfrentar a la vida e invitamos a la muerte

III. LAS BODAS DE CANÁ EN GALILEA (Juan 2:1-11)

Para entender mejor esta porción bíblica, es necesario conocer los usos y las costumbres de las tierras bíblicas, así que, lo primero que debemos de saber, es que la boda fue celebrada bajo un contexto netamente oriental, esto significa que se hacía en forma pública, esto significa que la gran mayoría del pueblo era invitado.

En segundo lugar, la fiesta solía durar una semana y en estas celebraciones el dar vino era una demostración de respeto y de honor hacia los asistentes, si el vino llegaba a faltar, era considerado un insulto a los invitados y a deshonra pública para los anfitriones.

Por lo que dice el v.1, el vino se acabó probablemente el primer día de la celebración, esto sugiere que la familia de los novios no era de buena situación económica y sería una deshonra (vergüenza) que al primer día se acabara la provisión de vino.

María fue sensible a la situación que se presentaba y quiso evitar que esa familia pasara por una vergüenza tan grande; así que habló con Jesús y le dijo: “…no tienen vino” (Juan 2:3) y entonces hizo su primer milagro.

¿Qué clase de vino hizo el Señor Jesús?

Antes de responder, es importante saber que las tradiciones del judaísmo entre al año 200 a.C hasta el 200 d.C, trata en varios pasajes la mezcla del agua y del vino (shabbath 77ª, pesahim 1086), los rabinos judíos insistían en que a menos que el vino fermentado fuera mezclado desde 3 hasta por lo menos 10 partes de agua, no podía ser bendecido y contaminaría al bebedor; nótese que el tipo de vino para cualquier ceremonia debía cumplir estas cualidades que permitían dar la bendición en una ceremonia.

Según el escritor e historiador romano Polibio (200 a.C. 118 a.C), en el mismo imperio romano de aquellos tiempos, a las mujeres no se les permitía beber vino fermentado y que en su lugar bebieran una clase de bebida de uva hervida , esto nos ayuda a comprender el cuidado que había en esos tiempos acerca de las bebidas embriagantes, esto por supuesto lo comprendían muy bien nuestros primeros hermanos que habían creído en nuestro amado salvador Jesús.

Otro punto que debemos también de considerar es lo que dice el v.13 “…estaba cerca la pascua…”, esto es muy relevante.

La pascua era una de las fiestas judías más importantes, en ella recordaban la liberación de Egipto, así que subir a Jerusalén viniendo de una semana de borrachera, no sería lo más correcto, esto hubiera sido un grave contraste, especialmente si el mismo Salvador lo hubiera fomentado.

El vino que escaseó en la boda no era un vino embriagante, sino un vino diluido con agua (Comúnmente de 20 a 1 pues tenía que darse a beber a todos los invitados), esta combinación hacía que perdiera su calidad y sabor, en una boda judía era el rabino quien daba la bendición de la copa para los novios, por esto no podía ser un vino de carácter intoxicante, pues hubiera privado al matrimonio de recibir la bendición.

En el v.10 el maestresala se impresiona, pues dice que lo común que la gente hacía, era esperar a que los invitados ya hubieran bebido mucho y cuando perdían la capacidad de percibir el olor y el sabor del vino, entonces les daban uno de muy baja calidad; pero no era el caso de las bodas de Caná, pues sin saber el origen del vino que tenía a la mano, mencionó que era el mejor, seguramente tenía un rico aroma, la espuma que caracterizaba el jugo recién exprimido y su sabor natural, hicieron que aquel maestresala, se admirara de tan buen gusto, de tal manera que llamó a gran voz al novio (Esta es la idea del original gr. “Foneo” v.9).

De acuerdo al v. 6 “…estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros…”, cada cántaro representaba una medida de 35 a 40 litros, así que cada uno tenía una capacidad máxima de 120 litros que se convirtieron en vino nuevo, así que el honor de los novios fue salvado al contar con más de 600 litros de la mejor sangre de la uva.



Notemos un elemento más en el v. 11 que dice: “Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él”.

Si Jesucristo hubiese convertido el agua en vino intoxicante, no sólo habría ido en contra de todo lo que dice la Biblia acerca del vino, sino que habría promovido la embriaguez y esto, días antes de la celebración de la pascua. ¿Cómo Se podría manifestar su gloria en esto?

Jesucristo no mostró su gloria haciendo que la gente se emborrachara, sino convirtiendo el agua simple en el mejor zumo, aquella bebida era realmente como el mejor fruto recién exprimido, por eso sus discípulos creyeron en Él, porque vieron su poder sobrenatural.

Jesucristo bebió vino, el vino natural recién exprimido de la uva.

IV. USOS OCASIONALES DEL VINO COMO MEDICAMENTO

La Biblia contiene algunas referencias en las que el vino fue usado para fines terapéuticos , por ejemplo:

1. “Dad la sidra al desfallecido, y el vino a los de amargado ánimo” (Proverbios 31:6). El vino es un remedio terapéutico en la ansiedad y la tensión emocional.

2. Pablo le dijo a Timoteo (1ª Timoteo 5:23) que bebiera un poco de vino (que no era como el de hoy) debido a un problema estomacal, al ser un vino ligero le sería de ayuda, pues vale decir que el 78% del contenido de una uva, es agua; sin embargo, el vino con alcohol etílico como el que existe actualmente, sólo irrita la mucosa gástrica , si este hubiera sido el caso, en lugar de ayudar a Timoteo, lo habría enfermado más.

El consejo a Timoteo es que deje de tomar agua, en aquella época no había agua corriente clorada. Este consejo sin duda es por causa de que el agua en tiempos bíblicos estaba mayormente contaminada, pues no tenían formas modernizadas de purificar el agua. El agua contaminada no iba a aliviar sus enfermedades, y aún podría haber sido la causa de sus enfermedades o problemas estomacales.

Pablo no autorizó el uso del vino, en su tiempo no había farmacias en cada esquina para comprar algún medicamento como en la vida moderna; así que, sin negar que ciertos vinos si tienen algunas propiedades curativas, lo recomendable es no tomarlos, pues aunque probablemente curen algún resfriado o dolor de poca importancia, sólo irritarán el estómago debido al alto grado de alcohol etílico y coloca a quien lo bebe, en el riesgo de “desear” un poco más, lo que lo llevará a terminar intoxicado, recordemos que la Biblia dice que: “…vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1ª Pedro 5:8b)

Una de las bebidas que las personas suelen recomendar es el tequila, su grado de alcohol etílico es de 40°, es decir, altamente intoxicante ¿vale la pena “curarse” con una copa que en realidad hará más daño a nuestro cuerpo?

Tras su ingestión, el alcohol tarda entre 1 y 2 minutos en llegar a la sangre, donde puede permanecer durante varias horas.

Una vez en el torrente sanguíneo, el alcohol se distribuye por todos los órganos del cuerpo humano, afectando de forma especial al cerebro y el hígado, éste último cumple la función de transformarlo en otras sustancias inofensivas al organismo. Sin embargo, su capacidad para metabolizarlo es de 20 a 30 gramos por hora, por lo que si el consumo es superior a estas cifras, la bebida permanece en la sangre dañando al resto de los órganos.

Cabe destacar que el nivel máximo de alcohol en sangre se alcanza cuando han transcurrido entre 30 y 90 minutos a partir de su ingestión. En cambio, su eliminación requiere aproximadamente entre 8 y 10 horas, aunque es factible que se mantenga en el organismo hasta 18 horas después de haber sido ingerido.

V. QUÉ DEBE DE HACER UN ALCOHÓLICO

Aunque las consecuencias físicas, químicas y sociales del alcoholismo pueden estar siempre presentes, este problema con el alcohol tiene cura, no es algo con lo que la persona debe de luchar toda la vida o vivir un día a la vez. Pero es necesario que quien la padece se humille delante de Dios, acepte a Jesucristo a través del arrepentimiento sincero de sus pecados, que tenga fe en que Cristo puede renovar su vida y hacer de Él una nueva criatura.

Cuando Pablo escribió a los corintios, les recordó que muchos de ellos habían vivido rodeados de maldad y de prácticas vergonzosas; pero que ahora, su vidas habían cambiado gracias a la misericordia, al amor perdonador de Dios y a su poder para cambiar vidas, por eso les dijo: “ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados , ya habéis sido santificados , ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1ª Corintios 6:10-11)

El cristiano que ha abandonado el camino de la fe y se ha refugiado en el alcohol, debe de confesar su pecado, ponerse a cuentas con Dios y seguir adelante, por eso el apóstol Juan escribió:

1. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1ª Juan 1:9)
2. “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo” (2ª Timoteo 2:13)

Un cuerpo que está acostumbrado a tener alcohol, hará que quien acepte a Cristo tenga fuertes luchas; pero en la actualidad hay métodos accesibles de desintoxicación y con una buena alimentación y medicamentos vitamínicos, además de lo más importante, la ayuda de Dios, se podrá salir adelante en un proceso en el cual Dios transformará no sólo la vida de quien ha sido alcohólico, sino de las personas que lo rodean.

CONCLUSIONES

1. El vino que se bebía en tiempos bíblicos, no era semejante al actual, el grado de fermentación era natural y muy bajo en grados de alcohol, aunque por supuesto, el exceso provocaba intoxicación.
2. El vino que se bebía en las bodas judías, era rebajado en proporciones de 20 agua a 1 de jugo fermentado.
3. El agua que Jesucristo transformó en vino, era equivalente al zumo recién exprimido.
4. El cristiano no debe de beber vino, a su cuerpo no debe de entrar nada intoxicante que tome el control de su persona
5. Pablo no autorizó el uso del vino
6. Utilizar el vino actual para curar enfermedades menores, sólo daña más nuestro cuerpo y nuestra mente
7. El alcoholismo puede ser curado por Dios

lunes, 28 de marzo de 2011

Dios nos exige santidad

La vida cristiana no es un juego o algo que se vive a la ligera, Dios espera de nosotros una vida consagrada, una vida de santidad

miércoles, 23 de marzo de 2011

Un esfuerzo adicional

Los apóstoles de Jesucristo habían vuelto de un día de trabajo, todo lo que deseaban eran descansar; pero las tareas aún no habían terminado. ¿algunas veces Dios también pedirá de ti un esfuerzo adicional?

Nota: Al iniciar el mensaje unos segundos no se escuchan, deja correr el audio

La unidad de la iglesia

Para que haya unidad en la iglesia no sólo se necesita que todos sus miembros trabajen, lo más importante son las actitudes de las personas, el libro de Efesios nos enseña con claridad cómo mantener la unidad de la iglesia.


El cristiano y el vino

Creemos que este es un tema de relevancia y actualidad, lamentablemente por ignorancia, algunos cristianos beben vino creyendo que es algo correcto; sin embargo, la Biblia nos enseña que no es así.

En este estudio conoceremos cada uno de los términos que la Biblia usa para referirse al vino, qué clase de vino se bebía en la época de Jesucristo y analizaremos las bodas de Caná.


El diezmo

Te compartimos un estudio que trata acerca del diezmo, qué es, cuándo se origino la práctica, qué se enseña en el Antiguoy Nuevo Testamento.

Sólo oprime "play" en la parte que desees escuchar, sólo tarda unos segundo en empezar.



El diezmo primera parte

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El diezmo, segunda parte

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martes, 8 de febrero de 2011

COMPLETOS EN TODO

INTRODUCCIÓN

Hay aspectos de la vida cristiana que debemos de tener presentes con mayor regularidad, a fin de que nuestra vida cristiana sea próspera.

I. SER LLENOS DE LA VOLUNTAD DE DIOS (Colosenses 1:9)
“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos,
no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento
de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual”

La petición de Pablo para los colosenses es que fueran “llenos”, es decir, que alcanzaran la plenitud, la totalidad de lo que Dios deseaba concederles.

La vida cristiana no es algo que debe quedar a medias, debe estar completa para que realmente podamos experimentar el poder de Dios.

¿De qué debían de ser llenos? La respuesta es: “…del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual” ¿Qué significa esto?

1. Que toda la voluntad de Dios se impusiera en su corazones
2. Que tuvieran tanta sensibilidad, que estuvieran tan a tono con Dios, que supieran todo lo que el Señor demandaba de sus vidas.

Es triste que haya cristianos que no sepan con precisión que espera Dios de ellos y que por eso se hayan estancado espiritualmente; cuando eso ocurre, se detiene la transformación espiritual y puede comenzar una terrenal, es decir, una que los haga parecer carnales y no espirituales; por eso Pablo exhorta diciendo: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

Cuando somos llenos de la voluntad de Dios, Él da “sabiduría e inteligencia espiritual”, es decir, la capacidad de conocer y comprender todo lo que tiene que ver con nuestra vida espiritual: “Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación” (1ª Tesalonicenses 4:7).



II. AGRADAR A DIOS EN TODO

¿Qué opina Dios de nuestra vida?

La Biblia nos habla de personas que estaban llenas de la voluntad de Dios y Él manifestó su opinión al respecto, dos casos sobresalientes son

1. Job. “Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?” (Job 1:8).
2. Moisés. “Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa” (Números 12:6-7)

Aunque pareciera una tarea imposible, siempre han existido personas dispuestas a vivir bajo la plena voluntad de Dios, el ejemplo de Job y Moisés nos motivan a creer que como personas comunes sí podemos llegar a un estado de obediencia plena.

Quizás el problema no es lo imposible que nos parece la tarea de consagración, sino que no hemos escuchado la exhortación de Dios: “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo” (Isaías 1:16).

Hay ocasiones en las que cuando nuestra vida no se está lavando y limpiando del pecado, el Señor decide disciplinarnos por amor, por eso el autor de hebreos escribió: “Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (Hebreos 12:6).

Dediquemos al Señor toda nuestra vida para que su opinión sobre nosotros sea la de un verdadero hijo de Dios.


III. FORTALECERNOS CON TODO EL PODER DE DIOS
“…fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria,
para toda paciencia y longanimidad” Colosenses 1:11

El sentido de este texto es muy enfático y habla de algo pleno y completo, casi no se puede traducir con el énfasis y la fuerza original.

El deseo de Pablo era que los cristianos de Colosas tuvieran en Dios toda la fortaleza que se necesita para enfrentar las situaciones cotidianas de la vida, esa es la idea del original:

1. “Fortalecidos plenamente con el poder de su gloria, adquirirán una verdadera firmeza y constancia de ánimo” (El Libro del pueblo de Dios <1981>).
2. “y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseveraréis con paciencia en toda situación” (La Biblia Al Día).

Dios quiere que estemos completos, que no nos falten las fuerzas en los momentos de crisis y que a través de estar completos en Él, salgamos victoriosos en todo, esto es lo que Pablo enseñó a los romanos cuando les dijo: “…en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37).


CONCLUSIÓN

No nos conformemos con quedarnos a la mitad de nuestro crecimiento espiritual, estemos completos en todo, especialmente en aquello que tiene que ver con nuestra vida espiritual.

martes, 28 de diciembre de 2010

¡DIOS TE AMA!






I. POR ESO LE IMPORTA TU VIDA

Sin importar quiénes seamos en este mundo, estamos expuestos a pasar por momentos difíciles que incluso pueden provocarnos ansiedad y desesperación, en esos momentos muchos cuestionan ¿Dónde está Dios? Porque creen que si existiera, no pasarían por tragedias; sin embargo la Biblia dice:

1. Que podemos echar toda nuestra ansiedad sobre Él, porque tiene un gran interés en nosotros (1ª Pedro 5:7).
2. Que está cerca para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza (Salmo 34:18).

Dios no se goza cuando tú o alguna otra persona están en dificultades, de hecho, quisiera tener una relación real y personal contigo; pero hay una gran barrera que no le permite hacerlo: El pecado (Romanos 3:23; Eclesiastés 7:20).


II. POR ESO ENVIÓ A JESUCRISTO

El problema no está en Dios, sino en el hombre, nacimos en pecado, por eso desde pequeños tendemos a ser envidiosos, maldicientes, mentirosos, vengativos, infieles, violentos, etc.
Las consecuencias del pecado son tan serias, que al morir nuestro destino inmediato sería el infierno (Mateo 10:28) y aunque hiciéramos muchas buenas obras, no podríamos salvarnos de dicho lugar (Efesios 2:8).

¿Si tú murieras en esta noche, a dónde iría tu alma?

Dios te ama, no importa quién seas; por ti, dio a su Hijo, nació a través de una virgen; creció, murió y resucitó para dar vida eterna (1ª Corintios 15:1-4).

III. POR ESO TE OFRECE PERDÓN Y SALVACIÓN

El hombre más dichoso no es el rico, ni el que no tiene conflictos en su vida; sino aquel a quien Dios le perdona sus pecados (Romanos 4:7-8).

Realmente Dios te ama, te conoce desde que naciste y no quiere que tú, ni nadie, vivan eternamente en un lugar de condenación; por eso, a través de Jesucristo puedes salvarte y ser perdonado de todos tus pecados.

¿Qué debes hacer?

Es necesario que reconozcas que eres pecador porque naciste en esa condición y porque a través de tu vida, al igual que toda persona, has pecado.

También debes arrepentirte sinceramente, inclina tu rostro y desde lo más profundo de tu corazón pide perdón a Dios con tus propias palabras.

Considera lo que dice la Biblia:

“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor,
y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia,
pero con la boca se confiesa para salvación”
Romanos 10: 9-10

No temas, Dios te ama y no sólo tiene el poder de perdonarte, sino de dar paz a tu alma, aquello que nada material ni humano puede hacer.

Si tienes una Biblia, no dudes en leer cada verso señalado en este folleto.

martes, 21 de septiembre de 2010

Dones de sanidades y milagros

¿EXISTEN AÚN LOS DONES DE SANIDAD Y DE MILAGROS?
(DONES ESPIRITUALES)

Es muy probable que muchos cristianos en la actualidad se hagan la misma pregunta que sirve de título a este apéndice; sobre todo, si tiene algún tipo de compañerismo con creyentes carismáticos, o si en su ciudad o estado existen “eventos multitudinarios de sanidad” a los que acuden un buen número de personas con un solo anhelo: obtener la salud de su cuerpo; lamentablemente, un buen número de ellas vuelve a casa porque “no alcanzó el tiempo” del predicador o porque según les dicen “no tuvo suficiente fe” para alcanzar la salud; o peor aún, les hacen creer que “ya están sanos” y por ello abandonan sus tratamientos médicos, con la natural consecuencia negativa en su cuerpo.

Debido a lo anterior, surgen las siguientes preguntas ¿Está Dios restaurando estos dones maravillosos? ¿Qué acerca de las sanidades tales y tales? De todas partes viene la confusión, las preguntas y las contradicciones.

Cierto es que la Biblia nos enseña que los dones espirituales fueron un apoyo importante para el crecimiento de la iglesia apostólica; sin embargo, la mayoría de esos dones sólo fueron temporales, eran capacidades específicas dadas a ciertos creyentes con el propósito de validar o confirmar la Palabra de Dios cuando era proclamada antes que las Escrituras fueran concluídas. Estos dones tenían un propósito singular: dar a los apóstoles credenciales, es decir, dejar saber a la gente que todos esos hombres hablaban la verdad de Dios. Una vez que la palabra de Dios fue puesta por escrito, dones particulares como el de profecía (revelaciones de Dios), milagros, sanidades, lenguas e interpretación de lenguas, ya no fueron necesarios y cesaron (1 Corintios 13:8-10).

I. LOS DONES DE SANIDADES

Recordemos que desde la caída del hombre en el jardín del Edén, la enfermedad ha sido una terrible realidad. Por milenios la búsqueda de curas para aliviar enfermedades y sufrimiento ha ocupado a la humanidad. La enfermedad y la muerte han afligido y finalmente conquistado a toda persona desde Adán. Solamente Enoc y Elías han escapado de la muerte (Génesis 5:24; 2 Reyes 2:11). Solamente Jesús la ha conquistado y ha resucitado en gloria.


Cada persona de los miles de millones que han nacido, finalmente han perecido, ya sea por enfermedad, por lesiones o por alguna clase de dolencia. Nadie, ni siquiera los que alegan tener dones de sanidad, está exento.

¡Por supuesto que sería hermoso y gratificante tener el don de sanidad! Y aliviar de toda enfermedad a las personas que están a nuestro alcance y fuera de el, pero lamentablemente esto no es posible. Sin embargo, andan por allí muchos “sanadores”, que lejos de curar a las multitudes como Jesús, sólo se limitan a ejercitar su “don” en un ambiente controlado, escenificado a su manera, manejado de acuerdo con su plan.

¿Por qué todos aquellos carismáticos que argumentan poseer el don de sanidad no acuden a las salas de los hospitales? ¿Por qué no hay más sanadores usando sus dones con los enfermos de cáncer, SIDA, y toda clase de enfermedad terminal? La razón es sencilla, porque los que pretenden tener el don de sanidad NO lo tienen realmente. El don de sanidad era una señal temporal para validar las Escrituras como la Palabra de Dios. Una vez que esa autenticidad fue establecida, el don de sanidad cesó.

La escritura nos enseña que aunque Dios está interesado por nuestros cuerpos, está infinitamente más interesado por nuestras almas (Mateo 10:28). Debemos comprender que aunque los cristianos pudieran sanar a cualquiera a su voluntad así como Jesús lo hizo, las masas ni así todavía creerían el evangelio. Después de todas las maravillosas sanidades de Jesús, ¿qué hizo la gente? Lo crucificaron. A los apóstoles no les fue mejor. Ellos hicieron milagro tras milagro de sanidad. ¿Y qué pasó? Fueron encancerlados, perseguidos y hasta asesinados. La salvación no viene por experimentar o contemplar sanidad física. La salvación viene por escuchar y creer el evangelio (Romanos 10:17).

El don de sanidad, sin embargo, han pretendido tenerlo, a través de los siglos, no sólo cristianos, sino también paganos (sanadores síquicos, ocultistas, brujos y shamanes). Satanás siempre ha retenido a la gente en su dominio por medio de sanidades falsas.

Aunque los métodos y actividades de los que pretenden que tienen el don de sanidad no son coherentes con la Escritura, no puede negarse que suceden cosas en sus servicios. ¿hay alguna explicación para esas cosas?



Uno podría pensar que existe una tremenda cantidad de evidencia para apoyar los reclamos que hacen los sanadores. No es así. La mayor parte de la “evidencia” que los sanadores citan como su prueba, no puede ser probada. Es una conjetura o una opinión subjetiva. Aquellos que dicen haber sido sanados, después se encuentran con que la “cura” ha sido puramente sintomática y pasajera. La enfermedad real continúa.

Cuando los sanadores por fe prueban a tratar enfermedades orgánicas serias (infecciones, ataques al corazón, piedras en la vesícula biliar, discos fuera de lugar, cáncer de todas clases, huesos rotos y deformidades congénitas entre otras), a menudo son responsables de angustia e infelicidad indecibles. Algunas veces mantienen al paciente alejado de ayuda eficaz y que posiblemente le pueda salvar la vida. Sin embargo, millares de personas inteligentes continúan yendo a sus servicios. ¿Por qué? Porque la desesperación a menudo acompaña a la enfermedad. La enfermedad mueve a la gente a hacer cosas frenéticas y extremas que normalmente no haría. Gente que ordinariamente es de mente clara, inteligente y equilibrada se vuelve irracional. Satanás sabe eso, esa la razón por la que dijo: “¿Piel por piel! Todo lo que el hombre tiene lo dará por su vida” (Job 2:4).

Hay mucha confusión, culpa y pesar entre carismáticos y no carismáticos por lo que les han dicho acerca de la sanidad. La agonía de la enfermedad y de la dolencia solamente se intensifica cuando la gente piensa que no es sanada por causa de su pecado, por falta de fe o por la indiferencia de Dios hacia ellos. Razonan que si hay sanidad disponible y ellos no la reciben, es por falta de ellos o de Dios. De esta manera los sanadores por fe han dejado indecible daño tras de ellos.

Sin ninguna duda, podemos decir que las sanidades genuinas pueden venir como resultado de la oración y que en la mayor parte incluyen sencillos procesos naturales y que otras veces, Dios apresura los mecanismos de recuperación y restaura a una persona enferma a la salud en una manera que la medicina no puede explicar. En ocasiones, pasa por alto un pronóstico médico y permite que alguien se recupere de una enfermedad normalmente debilitante. Sanidades como esa vienen en respuesta a la oración y a la soberana voluntad de Dios y pueden suceder cada vez.




No obstante lo anterior, el don de sanidad, la capacidad para sanar a otros, unciones especiales para ministerios de sanidad, sanidades que pueden ser “reclamadas” y otras técnicas típicas de la sanidad por fe, no tienen sanción bíblica en la era post apostólica.

Para hacer una comparación entre el don de sanidad que se pretende hoy día y lo que la Biblia enseña, sencillamente tenemos que regresar y mirar el ministerio de Jesús. Nuestro Señor estableció el patrón para los dones apostólicos, e hizo muchas sanidades. En el tiempo de Jesús el mundo estaba lleno de enfermedad. La ciencia médica era primitiva y limitada. Había más enfermedades incurables que las que tenemos ahora. Las plagas podían barrer ciudades enteras.

Además, Jesús sanaba enfermedades para demostar su deidad. ¿Cómo lo hacía Jesús? La escritura revela seis características notables del ministerio de sanidad de Jesús:

1) Primera: Jesús sanaba con una palabra o un toque, Mateo 8 enseña cómo Jesús sanó al siervo de un centurión, aún sin tenerlo al frente y con su sola palabra. En Juan 6 cuando Jesús alimentó a los cinco mil, él había pasado la mayor parte del día sanando gente de la multitud que estaba enferma. La Escritura no nos dice cuánta gente fue sanada, quizá fueron cientos. Pero cualquiera que haya sido el número, Jesús los sanó con una palabra. No hubo teatralerías ni un ambiente especial. En Marcos 5:25-34 encontramos el caso especial de una mujer con flujo crónico de sangre que fue sanada simplemente por tocar el manto de Jesús.

2) Segunda: Jesús sanaba instantáneamente, el criado del centurión “fue sanado aquella hora” (Mateo 8:13). La mujer con el problema de hemorragia fue sanada “al instante” (Marcos 5:29). Jesús sanó en el acto a diez leprosos en el camino (Lucas 17:14). El tocó a otro hombre con lepra y “al instante desapareció de él” (Lucas 5:13). El paralítico en el estanque de Betesda “al instante...fue sanado, tomó su lecho y anduvo” (Juan 5:9). Hasta el hombre nacido ciego fue sanado tan pronto hizo lo que Jesús le mandó (Juan 9:1-12).

A menudo, la gente dice: “He sido sanado, y ahora estoy mejorando” Jesús nunca sanaba “progresivamente”. Si Jesús no hubiera sanado instantáneamente, no hubiera habido base para probrar su deidad.



3) Tercera: Jesús sanaba totalmente, En Lucas 4, Jesús dejó la sinagoga y vino a la casa de Simón Pedro. La suegra de Pedro estaba allí, sufriendo de una alta fiebre. Jesús se inclinó sobre ella, “reprendió a la fiebre”, e inmediatamente ella se puso bien (v.39). De hecho, ella se levantó enseguida y empezó a servirles. No hubo un período de recuperación. Su sanidad fue instantánea y total. Esa fue la única clase de sanidad que Jesús hizo en este y en todos los casos.

4) Cuarta: Jesús sanó a todos, a diferencia de los sanadores de hoy, Jesús no dejó largas líneas de gente desilusionada que tuvo que regresar a su hogar en sillas de ruedas. Él no tuvo servicios especiales o días de sanidad que terminaban a cierta hora, se ocupó de todos aquellos que vinieron o fueron traidos a su presencia (Lucas 4:40, 9:11).

5) Quinta, Jesús sanaba enfermedades orgánicas, Jesús no recorría Palestina sanando dolores en la espalda, palpitaciones del corazón, dolores de cabeza y otras dolencias. Él sanaba las clases más obvias de enfermedad orgánica: piernas tullidas, manos secas, ceguera, parálisis, en todos los casos eran milagros innegables.

6) Sexta, Jesús resucitaba los muertos, un ejemplo de ellos está en Lucas 7:11-16 con el hijo de la viuda de Naín, o el caso de la hija de un principal de la sinagoga (Marcos 5:22-24, 35-43) o el conocido caso de Lázaro (Juan 11:1-12:17).

II. ¿QUÉ ERA EL DON BÍBLICO DE MILAGROS?

Para empezar, diremos que: un milagro es un evento extraordinario obrado por Dios mediante un agente humano, un evento que no puede ser explicado por fuerzas naturales. Los milagros siempre tienen el propósito de refrendar el instrumento humano que Dios ha escogido para declarar una revelación específica a los que atestiguan el milagro.

Los milagros en la Escritura son también llamados “señales y prodigios” (Éxodo 7:3; Deuteronomio 6:22, 34:11; Nehemías 9:10; Salmos 135:9; Jeremías 32:21; Daniel 6:27; Juan 4:48; Hechos 2:43, Romanos 15:19; 2 Corintios 12:12; Hebreos 2:4). Incluyen fuerzas sobrenaturales, sobrehumanas, asociadas específicamente con los mensajeros de Dios y no son meramente sucesos extraños, coincidencias, eventos sensacionales, o anomalías naturales.

Los milagros y las sanidades eran dones extraordinarios de señales, dados para confirmar la revelación de Dios. Los milagros podían incluir sanidad, y las curaciones hechas por hombres con el don de sanidad eran todas milagrosas, de modo que, en un sentido, los dones coincidían. El gran obrador de milagros era el Señor Jesucristo mismo. Básicamente Jesús hizo tres clases de milagros: Sanidades (Incluyendo resucitar muertos); echar fuera demonios (Que a menudo resultaba en sanidad); y milagros en la naturaleza (Como multiplicar los panes y los peces, calmar la mar y caminar sobre el agua). Todos esos milagros eran señales que apuntaban a la realidad del reclamo de Jesús de ser Dios (Juan 2:11; 5:36, 20:30-31, Hechos 2:22).

Una vez que la obra de Cristo fue terminada, los apóstoles tuvieron la tarea de proclamar y registrar su mensaje en la Escritura. Para validar su trabajo, Dios les dio la capacidad de hacer milagros de sanidad y de echar fuera demonios. Nada indica en el Nuevo Testamento que alguien que no fuera Jesús hiciera milagros en la naturaleza. Los apóstoles nunca crearon comida, ni calmaron la mar, ni caminaron sobre las aguas por sí mismos (Cuando Pedro caminó sobre el agua, Jesús estaba presente y lo ayudó. Nada sugiere que él haya repetido alguna vez la experiencia).

Lamentablemente, la sociedad hoy en día está obsesionada con lo sobrenatural, al punto de que la gente está deseosa de interpretar casi cualquier fenómeno raro como una maravilla sobrenatural, mas y más escuchamos de eventos extravagantes e inusitados que popularmente son mal interpretados como milagros: tales como “las apariciones” de Cristo o la Virgen María en tal o cual cosa, a la que inmediatamente las multitudes se vuelvan a adorar.

El hambre que la gente tiene de fenómenos misteriosos y asombrosos está a un nivel no superado en la historia de la iglesia. Ansiosas de contemplar milagros, muchas personas parecen dispuestas a creer que casi cualquier cosa inusitada es un prodigio genuino y celestial. Eso presenta un tremendo peligro para la iglesia, porque la Escritura nos dice que los milagros falsos, extremadamente creíbles, serán una herramienta principal de Satanás en los últimos tiempos. Como Jesús dijo: “Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y darán grandes señales y maravillas de tal manera que engañarán, de ser posible, aun a los escogidos.” Luego añadió, como si supiera que muchos ignorarían la advertencia: “¡Mirad! Os lo he dicho de antemano” (Mateo 24:24-25). Seguramente a la luz de esas palabras de nuestro Señor, se asegura algún escepticismo sano por parte de los cristianos.

Antes de continuar, quizás es necesario establecer que sí es posible que en la actualidad Dios obre milagros y prodigios, porque su poder no ha disminuido ni su mano se a acortado; sin embargo, como creyentes bautistas, no creemos que Dios aún usa a hombres y mujeres como agentes humanos para obrar milagros en la misma manera que usó a los hombres de la Biblia y que los milagros, las señales y prodigios reclamados hoy día en el movimiento carismático no tienen nada en común con los milagros apostólicos. Y estamos convencidos por la Biblia, de que nada como el don de milagros del Nuevo Testamento está en operación en nuestra época. El Espíritu Santo no ha dado a ningún cristiano de tiempos modernos dones milagrosos comparables a los que dio a los apóstoles.

Cuando el Antiguo y el Nuevo Testamento se completaron, la revelación de Dios se terminó. Mediante muchas señales, prodigios y milagros Dios validó este libro.

¿Hay necesidad posterior de milagros para probar la revelación de Dios? ¿Puede alguien con fe “reclamar” un milagro, como algunos enseñan? ¿Hace Dios milagros a la orden? Y, ¿los fenómenos aclamados hoy como señales, prodigios y sanidades, tienen algún parecido con los milagros obrados por Cristo y los apóstoles? La respuesta a todas estas preguntas es NO.

Nada en la Escritura indica que los milagros de la era apostólica tuvieran el propósito de ser continuados en eras subsiguientes. La Biblia tampoco exhorta a los creyentes a buscar ninguna manifestación milagrosa del Espíritu Santo. En todas las epístolas del Nuevo Testamento, hay solamente cinco mandamientos relacionados relacionados con los creyentes y el Espíritu Santo:

1) “Andemos en el Espíritu” (Gálatas 5:25)
2) “No estristescáis al Espíritu Santo de Dios” (Efesios 4:30)
3) “Más bien, sed llenos del Espíritu” (Efesios 5:18)
4) “No apaguéis el Espíritu” (1 Tesalonicenses 5:19)
5) “Orando en el Espíritu Santo” (Judas 20)

No hay mandamiento en el Nuevo Testamento de buscar milagros. Pero los carismáticos creen que los dones de milagros espectaculares fueron dados para la edificación de los creyentes. ¿Apoya la Palabra de Dios tal conclusión? No. De hecho, la verdad es lo contrario. Las lenguas, las sanidades y los milagros sirvieron como señales para validar una era de nueva revelación. Cuando la era de la revelación llegó a su final, las señales también cesaron.

Los crédulos de los reclamos de los milagros modernos especialmente los que son más celosos defensores de las señales y prodigios contemporáneos, a menudo parecen renuentes a tratar con la posibilidad, de que esas maravillas puedan ser realmente validación de una variedad diabólica de “revelación”. Ciertamente, los cristianos que buscan señales milagrosas se están exponiendo al engaño satánico.

CONCLUSIÓN

Dios es obrador de milagros y nuestro poderoso sanador, el hombre no; por la oración de los creyentes, aún en la actualidad el Señor puede obrar milagrosamente; pero esto no significa que un creyente en particular tenga el don de milagros, ni mucho menos de sanidad.









1) MacArthur, John F. Los Carismáticos, una perspectiva doctrinal. Título del original: Charismatic Chaos. Traductor: Casa Bautista de Publicaciones. Editorial Casa Bautista de Publicaciones. 2da. ed. El Paso TX, 1995. 320 págs.
2) Matlick, Jack. Entendiendo el Movimiento Carismático, un análisis crítico a la luz de la Biblia. Ediciones las Américas, A.C. 1ra. ed. México, 1992. 115 págs.
3) Ministerio Palabra de Vida. Confusión Carismática. México [s.f.]. 25 págs.